A solas con mis pensamientos en San Sebastián.

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Antes de este blog tuve otro que por distintas razones (puede que las comente en algún momento) cerré para dar vida a este con una nueva apariencia. La cuestión es que en aquel blog publiqué algunos posts que fueron importantes (al menos para mí) y que,  por supuesto, aun conservo.

La cuestión es que, ahora que voy dando forma al blog, necesito tener algunas publicaciones y no quiero usar el típico Lorem ipsum. He pensado en desempolvar esos post y utilizarlo como primeras publicaciones en el proceso de construcción.

No sé si todos, probablemente no, solo algunos, los iré publicando según necesidades tal y como fueron concebidos en su momento (sin quitarle una coma). El primero que voy a sacar del baúl de los recuerdos es un post en el que hago una pequeña reflexión personal (A solas con mis pensamientos en San Sebastián ) con la que, además en este momento, me reafirmo igual o más que cuando la escribí.

A solas con mis pensamientos en San Sebastián

La vida hay que disfrutarla al máximo ¡siempre que se pueda claro! Es uno de mis objetivos principales y por ello hoy puedo escribir esta entrada mientras me tomó un café con mi amiga “Soledad” en uno de los lugares más increíbles del mundo.

Escribo desde el hotel rural Maddiola en Igueldo – San Sebastián, lugar del que te hablaré en una de mis próxima entradas (merece un post completo). Un precioso lugar al que me he escapado para descansar un poco de la ciudad y desconectar de mi yo rutinario para reponer fuerzas. ¡Nunca viene mal!

Mientras disfrutó de la tranquilidad de estar sólo y contempló el mar desde la ventana,  pienso en lo que es importante para mí en la vida.

Me doy cuenta de que, la vida, es un conjunto de pequeños momento que guardamos en forma de recuerdos y es lo único que no se nos puede quitar.  Momentos de los que debemos sacar lo mejor posible sin saber que viene después.



Por esto, siempre que tengo la oportunidad, viajo a nuevos lugares en busca de nuevas experiencias y nuevas sensaciones que por lo general suelen ser buenas, pero en ocasiones son espectaculares.

Esta es una de esas veces en la que el lugar tiene un cierto toque mágico. Quizás por puro azar o caprichos de la vida tengo la oportunidad de escribir sentado en el porche con las mejores vistas que haya podido imaginar.

Sonará a tópico, pero te puedo asegurar que conozco pocos lugares como este. No hay absolutamente nadie, solos mi café y yo. A mi izquierda un ventanal en el que se puede ver desde gran altura el horizonte del Golfo de Vizcaya ¡Una vista de espectáculo! Y por supuesto, un agradable olor salitre marino.

No tenía planificado escribir, al menos no aquí, pero el lugar están propicio y sólo invita a dejar la imaginación volar y que los dedos sobre el teclado hagan el resto.

Así que aprovecharé para escribir una pequeña reflexión que ronda ahora mi cabeza. No pretendo ser un gurú con soluciones mágicas ¡para nada! Además, soy consciente de que para algunos la vida no nos es nada fácil, pero soy de ese montón de gente que piensa que “cuando se quiere se puede”

Se puedes no estar de acuerdo conmigo ¡y lo respeto! Pero si te pones una meta y luchas para alcanzarla, estoy seguro que tienes más probabilidades de llegar a ellas que si no haces nada.

Tampoco se trata de una lucha permanente sin descansos, ¡No! Hay que encontrar un equilibrio, de tal forma que podamos dedicar tiempo a todo lo que, a nuestro juicio, merezca la pena.

Lo que está claro es que no hay lugar para decir ¡me rindo! Me he visto en situaciones en las que sólo he pensado en abandonar, piensas que no hay salidas o que la única posible es rendirte. Y te dispones a dejarlo todo, pero cuando lo piensas bien,  te das cuenta de que es más difícil abandonar de lo que parecía y que para hacerlo se necesita más valentía que para continuar.

Albert Einstein dijo: «La vida es como andar en bicicleta, para conservar el equilibrio hay que mantenerse en movimiento»

Para algunos de nosotros (me incluyo) la vida no es un cuento de hadas ¡Ojalá! Pero no. Habrá momento buenos que tendremos disfrutar al máximo y habrá momentos malos en los que nos toque caer, levantarnos y aprender. ¡Show must go on!

«La mayor gloria no es nunca caer, sino levantarse siempre” (Nelson Mandela)

Aunque suene repetitivo, lo importante son esos pequeños momentos en los que coqueteamos con la felicidad junto a los amigos, la familia, solos, acompañados, viajando, conociendo incluso trabajando (alguno habrá que lo consiga). Es todo lo que nos queda y a lo que tenemos que dar valor.

No sé otros, pero yo lo tengo claro. Luchare hasta el fin de alcanzar mis sueños. Seguiré buscando esos pequeños momentos, esos lugares, que como este, me hagan sentir verdaderamente bien y por supuesto, los recomendaré para no ser el único en disfrutarlos. ¡Vivir es compartir!

No olvides comentar, compartir si te ha gustado mi momento reflexión.

Como siempre, ¡muchas gracias por tu visita y hasta siempre!

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